Un transgénico es un organismo creado artificialmente. Un ser vivo, ya sea planta o animal, al que se le insertan genes de otros seres vivos con el fin de crear un organismo nuevo para que, en caso de las plantas, sea tolerante a insecticidas o herbicidas y así estandarizar y mecanizar procesos de producción. 

Pese a que la excusa de esta estandarización es “alimentar al mundo”, el objetivo es simplemente que empresas que lideran la agro industria sigan acumulando riquezas. No hay argumento suficiente para interceder en procesos de la naturaleza con los coletazos que eso nos está dejando hoy : deficiencias en la salud y el medio ambiente.

Con la avaricia como telón de fondo, los biotecnólogos mezclan especies de reinos que no deberían entrecruzarse ¿Por qué? Porque están alterando el ecosistema y eso no es gratuito.

“Es imposible predecir cual será el impacto de los transgenes en los genomas u organismos modificados genéticamente y en los ambientes en donde estos se liberan. En estos organismos modificados artificialmente se han roto restricciones de la vida, límites que ni siquiera están bien comprendidos en la ciencia. Darán pie a formas inéditas de interacción y evolución biológica con consecuencias e incertidumbres para la biodiversidad que tampoco podemos enumerar.”

Ana María Primavesi

Los transgénicos son conocidos también como OMG (Organismos Modificados Genéticamente) y son el camino directo a el monocultivo ¿Qué significa? que utilizan grandes zonas rurales cultivables, homogeneizandolas con un mismo cultivo, talando bosques para producir, matando así la fertilidad de la tierra, su biodiversidad, su función absorbente, generadora de carbono y también despojando campesinos y comunidades de sus parcelas para dominar así territorios evadiendo todo tipo de consecuencia.

También alteran la génesis de estos productos para que duren más luego del proceso de producción, para que así soporten largas distancias, más tiempo de almacenamiento en tu casa, luzcan perfectos y sin “defectos” estéticos, etc, lo cual suena a que tiene sentido para la sociedad perezosa en que nos convertimos, pero afirman los científicos especializados que a la ingesta crónica de agrotóxicos (herbicidas, fungicidas, plaguicidas, etc) el organismo no tiene tiempo de repararse a sí mismo y así es como se desencadenan enfermedades que aumentaron exponencialmente los últimos años, ejemplo, el cáncer.

Si hablamos de productos que duran más, que se producen masivamente, te preguntarás ¿Por qué desde esta comunidad no estamos de acuerdo con una genética modificada? Por que no es la única consecuencia que hay que evaluar a la hora de elegir un alimento, pese a que es muy difícil escapar y saber comprar mejor cuando estos productos están tan insertados en el mercado y hay falta de información. 

“La agricultura industrial y su introducción de cultivos transgénicos no solo llenaron de agrotóxicos el ambiente y transformaron la producción alimentaria global en una mercancía para los intereses de las transnacionales, sino que además crearon el artilugio de una ciencia que legitimara los procedimientos usados para la modificación genómica, ignorando sus incertidumbres y riesgos.

No soy del equipo “orgánico/agroecológico o nada” aunque quisiera, es una elección que necesita descentralizarse y expandirse a lo largo y ancho del país. Sé que la papa que estoy comiendo ahora posiblemente fue super fumigada, pero al menos soy consciente de eso y de que una huertita en casa es un avance y que la agroecología es el camino más sano, sustentable y justo para la humanidad.